Avanzas firme hacia adelante y, de pronto, sin verlo venir, te chocas contra la nada. Tu cuerpo se inmoviliza.
Alguien ha sacado el dvd del interior de la videoconsola y te has quedado encerrado para siempre en esa pantalla, donde sólo estás tú.
La nada hacia adelante,
la nada tras tu espalda.
Pasa el tiempo y recorres cada uno de los recovecos de esa pantalla, pero no encuentras ninguna solución a tu problema; no puedes hacer nada.
Y entonces, un día, te das cuenta de que la única forma de recuperar el camino es meter otro dvd y darle al 'reset'.
Una nueva partida comienza.
Y por fin, una vez que avanzas, no te vuelves a topar con la nada.
Te encuentras con el futuro, o mejor dicho: con el presente; aquel del que te habías despedido sin haberlo premeditado.
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Ámsterdam. Isaac Barbón. |
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